Rudex, el condón para machosHacia el año 2030, Chile se encontraba bajo el control de un Gobierno ultraderechista que, en pos de hacer de nuestro país uno que fuese ejemplo de virtud, había invadido hasta el último rincón de la vida de las personas. Uno de los tantos aspectos supervisados era el de la sexualidad de los individuos y cómo ésta se desarrollaba a lo largo de su existencia.A fin de controlar no solo la natalidad, sino también, la frecuencia con la que los más jóvenes – y con joven me refiero al espíritu juvenil, no a la edad – vivían su vida sexual, el Gobierno impulsó la producción y el uso obligatorio del nuevo y revolucionario preservativo masculino Rudex, que, a diferencia de su primo elástico y lubricado de látex, estaba construido en base a alambre de púas.Los más afectados – ninfómanas y donjuanes – fueron remitidos, luego de una manifestación pacífica en la Plaza de la Constitución, a una isla lejana, y no se supo más de ellos. La tensión comenzó a apoderarse progresivamente del país, y la gente era reacia a utilizar el producto. A fin de promover los “beneficios” del profiláctico, el Gobierno promovió el llamativo eslogan “Rudex, el condón para machos”.Los primeros en manifestar apoyo a las políticas sexuales del Gobierno, fueron los sadomasoquistas que, a esa fecha, conformaban un grupo importante de la sociedad. En consecuencia, la publicidad del preservativo no tardó en aparecer. La más recurrente era la del hombre musculoso, bronceado y con tatuajes de alambre de púas en los bíceps, feliz por la diversión que supuestamente le significaba el uso de Rudex.No dejaba de ser curioso que un gobierno tan conservador – apegado a las más obsoletas tradiciones – como el de aquel entonces apoyara, impulsara y más tarde, obligara el uso de condones. Históricamente, siempre se opusieron a ellos. La situación era inédita y carente de todo sentido. Sin embargo, el tiempo y los resultados develaron las verdaderas intenciones tras el nacimiento de Rudex, el condón para machos.Marcos, un joven estudiante de dieciocho años que buscaba, desesperadamente, iniciar su vida sexual, fue uno de los tantos que, por curiosidad, adquirió una caja de cinco unidades del condón. Luego de asistir a una tertulia – las fiestas estaban prohibidas – logró seducir a una señorita que más tarde, llevaría a su alcoba. Tomó uno de los preservativos y se dispuso a leer las instrucciones.“Paso 3 – coger la punta del protector… ¿Dónde demonios está la punta del protector?” la extraña apariencia del Rudex clásico tenía a Marcos totalmente perplejo; si así era el formato clásico, ¿cómo serían los demás?. Las llamas y el frenesí escaldaban el alma del joven, que no aguantó más y optó por desechar la opción del condón. Puso manos a la obra así, sin protección alguna; fue a la guerra sin casco.Al cabo de unos minutos, comenzó a sonar la alarma que advertía el no-uso de preservativos. Había una cada habitación y cuarto de baño de todo hogar. Algunas cocinas también poseían una. “¡Tiene diez segundos para colocarse el preservativo!”, dijo una voz al otro lado de la puerta. Marcos, asustado, intentó – no sin torpeza – hacer caso de la orden. Los gritos que se oyeron a continuación confirmaron su cumplimiento.El joven Marcos y su damisela nunca más volvieron a tener relaciones, ni entre ellos ni con nadie. Así, se iba forjando cada día la leyenda “sólo utilizarás uno en tu vida”. Con el pasar del tiempo, los niveles de estrés, depresión, violencia doméstica e infelicidad en general, se dispararon. Y nadie quería aceptar – en especial las autoridades – que se debía a la carencia de vida sexual en la población.A medida que crecía la popularidad de Rudex, las empresas creaban complementos de similares características: cadenas, látigos, grilletes e incluso – lo más novedoso en este punto – el colaless de alambres de púas. No obstante, esta popularidad era ficticia y mediática, puesto que el descontento general era evidente. Aún así, nadie hacía nada, por temor a seguir el mismo destino que las ninfómanas y donjuanes.Al cabo de dos años, las muertes por tétanos sobrepasaban el millón de habitantes. Así, se logró la coerción física y biológica de las personas, y el tan ansiado control demográfico. El experimento se repitió en otros países con resultados similares. En el pasado, se consideraba fallas de condón a los embarazos no deseados. Hoy, en el 2032, las fallas de condón bien podrían significar la muerte.
miércoles, 1 de diciembre de 2010
Relato "Rudex, el condón para machos"
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